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martes, 19 de junio de 2007

MOROCHOS/ Moros


Hoy mis hijos volvieron de la playa
Con sus ojos de azúcar y de caña
Hoy mis hijos sonrieron a mi encuentro
Y mis labios corrieron tras su pelo
Hoy mis niños son niños aunque crezcan
Y sus ojos canela se enfurezcan
Como enfurece la vida cuando es vida
Y se viven con furia los amores
Hoy mis niños son niños aunque vivan
Pues de vivir se trata en esta vida
Y mis niños golosos quieren dulce
Y mis dedos golosos los despeinan
Mis hijos tienen hambre y tienen sueño
Y yo respiro sólo para verlos
Y disfruto sus risas y sus llantos
Porque hoy están conmigo y con sus cantos
Y hoy yo le pido al cielo y a sus santos
Que existan… ¡es que lo dudo tanto!
Y a las vírgenes blancas y azucenas
Y a los negritos y alados ángeles
Y a los rubios y rosados querubines
que existan todos aunque sea en el canto
en el cuento que emerge de los sueños
y en la brisa que mece las palmeras
que arrullan nuestra arena y nuestra orilla
Yo les pido que existan para el niño
para el sueño inocente, para el viejo,
que cuiden los pasitos de mis hijos,
me les den bendiciones cada día
me los ayuden a soñar estrellas
me los cobijen en la noche fría

¡Yo quiero que el estar aquí a mi lado
me les de un saborcito a mantecado!
Así de madre y así de egoísta,
que se mantengan siempre ha este costado,
Así de mezcla triste y optimista
Un saborcito a mantecado criollo
a heladitos de coco y a lechosa
y a comida casera de la abuela,
que los deje prendados de esta costa
por donde está su tierra
Tierra tierna
Tierra tierra que es de ellos

Tierna, madre
Tierra tierna
Tierra nuestra
Tierra mía.

lunes, 18 de junio de 2007

MOROS/ Niños Graffiti



Brillan
entre pinturas y paredes alegres
o quién sabe si tristes
De colores y formas
estèriles e ingratos
De tensiones ocultas
alusivas a la queja aguda
perdida en la historia
en la geografía
de todas las juventudes acumuladas

Brillan sus manos sucias
que dibujan esperanzas
y protestas
Quejas desgarradoras
También desgarradas
mientras dejan su huella en los ladrillos

Y nosotros,
ajenos,
envejecidos en nuestro propio asfalto
los vemos extrañados
a veces con rabia
a veces con risa
con el amor perdido en el tráfico de la tarde

Son ellos el amor
la vida
la fortuna que los adultos

Estúpidos

Inconscientes

Escondimos un día.